Añadido: 4 años hace
A Dani Dolce le agrada ir a última hora del día al gimnasio que es al menos gente hay, lo que ocurre es que esta vez, mientras que se daba una agradable ducha en el vestuario, cogió a un chaval negro al que no conocía de nada espiándola tras la puerta. En lugar de vocear y echarlo de allá, lo hizo pasar para obligarle a comerle el coño en un primer instante y después, se subió sobre su polla dura para cabalgar meneando las nalgas como solo las negritas saben hacer.